El Hilo de Ariadna

Educación Social, Cultura y Sociedad

 

Cultura de Proximidad

Como hoy acaba mi contrato con la Diputación de Barcelona, os presento lo que he estado haciendo este tiempo y que ahora me veo con capacidad de explicar, la cultura de proximidad.

La proximidad en la gestión cultural va más allá de una simple definición, ya que incluye diferentes aspectos que la configuran en su totalidad. Evidentemente el factor territorial tiene un peso importante a la hora de definir una actividad considerada de proximidad, que radica en la eminente necesidad de que esta acción se lleve a cabo en un espacio físico determinado, un territorio, con una situación determinada. Pero no en un territorio neutro, escenario mudo o pasivo, sino en un territorio dinámico y activo que propicia la complicidad de los agentes locales y la implicación de la gente, con procesos de concertación.

Eso no quiere decir que acercar la cultura sea una acción de proximidad, es alguna cosa más que la simple proximidad física de las acciones culturales. Se trata no tanto del qué como del cómo, es decir, no son tan importantes las propuestas culturales como la metodología que las lleva a cabo, por eso cualquier tipo de actividad de cualquier ámbito de la cultura es susceptible convertirse en un trabajo cultural de proximidad.

Para que la proximidad supere su acepción estrictamente física, para convertirse en una categoría cualitativa, tienen que coger una especial importancia las relaciones de cooperación y de complicidad de los agentes culturales y sociales implicados. Para empezar, a nivel metodológico, es importante que el proyecto responda a una demanda concreta, real y viva de la comunidad o territorio donde se tiene que llevar a cabo, por otra parte es indispensable que colaboren todos los agentes sociales y culturales en un proceso de concertación. Es decir, el trabajo se tiene que hacer de manera conjunta durante todo su proceso, haciendo de la participación la principal herramienta de inclusión de las personas en los procesos, así como de asunción de responsabilidades personales y colectivas.

Categoría : cultura, política, proximidad
Junio 30, 2007
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Desenvolupament Cultural Comunitari

Me perdonarán los lectores no-catalanoparlantes por este post en mi lengua autóctona, pero muchas de las experiencias sobre DCC se están desarrollando en Catalunya, de manera que toda la documentación encontrada está en esta lengua. Si queréis traducirla: traductor de gencat


DCCEl DCC el defineix l’Ajuntament de Granollers, el primer en desenvolupar accions culturals sota aquest nom al nostre país, com el conjunt d’iniciatives portades a terme a partir de la col·laboració entre artistes i comunitats locals amb l’objectiu d’expressar, a través de l’art, identitats, preocupacions i idees, mentre es construeixen capacitats culturals i es contribueix al canvi social.Aquesta tendència cultural proposa englobar polítiques i pràctiques sòcioculturals, fent servir l’art com a principal suport de canvi de les comunitats.
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Categoría : arte, cultura, proximidad
Junio 25, 2007
Opiniones : 4
 
 

Participación y Proximidad

Hay personas que son eminentemente prácticas y otras que tienen una capacidad teórica asombrante. De estas últimas hay una en mi ciudad a la que admiro por encima de otras, especialmente, claro, en temas culturales. Ferran Farré, escultor (he encontrado su página web, aunque se declare poco amigo de las TIC), animador sociocultural y director de dos Centros Culturales de la ciudad, parece esa persona anónima que forma parte del tejido cultural de la ciudad pero que permanece en su parcela sin levantar mucho la voz, es sólo una apariencia.

Está claro que nadie es profeta en su tierra. Ferran es colaborador de la Diputació de Barcelona, pero además fue ponente de la redacción del Pla Estratègic de Cultura de Barcelona, y en otro tiempo promotor de la Asociación Profesional de Animadores Socioculturales (APASC). Y sin embargo en su ciudad no está en las mejores condiciones, pese a sus esfuerzos por incorporar nuevas tendencias culturales, aquí no se le tiene en cuenta todo lo que se debería.

Todo esto viene a que últimamente he tenido algunas oportunidades de poder hablar con él y de asistir a un encuentro con otros Técnicos de Acción Sociocultural (TASC) -mi actual ocupación- para poder compartir puntos de vista y experiencias, y la verdad es que después de escucharle aún me quedé con más ganas seguir escuchando.

El tema que nos ocupaba era sobre como unir la participación al concepto de cultura de proximidad. Aparentemente no se plantea como un tema complicado, porque dentro de cultura y dentro de proximidad incluimos inevitablemente conceptos como asociacionismo, participación, voluntariado, desarrollo cultural comunitario, educación, ciudadanía, mundo local… Pero el quid de la cuestión está en romper la idea un tanto enquistada de que las entidades son lo bastante representativas de la ciudadanía como para hacer políticas de proximidad a través de ellas.

Las asociaciones actualmente ya no representan a un conjunto de la ciudadanía suficientemente amplio como para que sea representativo de esa sociedad, el mejor ejemplo está en las asociaciones de vecinos, son la mayor fuente de conflictos con su propio barrio y es evidente que no siempre defienden los mismos intereses, a pesar de ser la cara de ese barrio delante de la administración u otras entidades.

La perversión de todo esto está en que aún a nivel político se “utiliza” la opinión de las asociaciones para acreditar cualquier acción de gobierno, la administración se aprovecha de la idea original del asociacionismo para respaldar sus acciones con la complacencia de la población, que en realidad no es tal, pero que como imagen es muy válida.

Pero no sólo los políticos lo hacen, otros agentes sociales y culturales también caemos en el mismo error. Las entidades son las primeras a las que acudimos a la hora de organizar o de movilizar porque es lo más sencillo. Las asociaciones son plataformas organizadas a las que es fácil acceder, aglutinan un número de gente, movilizan, actúan autónomamente y en ocasiones también coordinadas,… Al contrario que el “ciudadano base”, al que es complicado llegar, las entidades muchas veces “nos salvan el culo”. El ejemplo más claro serían los Consejos de la Juventud, al menos los municipales, donde participan jóvenes asociados (sobre todo a las juventudes de los partidos políticos) que no representan necesariamente al resto de la juventud y es prácticamente imposible encontrar a un joven no asociado.

Y sin embargo, sabiendo esto, los modelos no han cambiado tanto. Hay que plantearse otras cosas porque no podemos seguir entendiendo como participación al hecho de llamar a las entidades para que vengan a un acto. No. Sería igual que decir que los jóvenes consumen teatro cuando van a ver una obra con el instituto. Que vayan con el IES no garantiza ni que les guste ni que repitan.

Hasta aquí la introducción a estas reflexiones que Ferran nos destapó y nos ayudó a configurar sobre la realidad asociativa. Próximamente iremos aportando soluciones y posibles caminos a seguir ante la nueva realidad social y cultural en la que ya estamos inmersos y a la que hay que dar respuestas.

Categoría : cultura, proximidad
Abril 13, 2007
Opiniones :1