Las sandeces y aberraciones que a menudo salen por la boca de algunos personajes de nuestra clase política suelen ser de juzgado de guardia. Pero desde luego las últimas declaraciones de Ana Botella sobre el aborto no tienen nombre.
Como habréis escuchado, esta mujer no se indigna, sólo se sonroja, no vaya a ser que se le corra el rimel. Lo de la existencia de esos aparatos, aunque no demostrada en ninguna inspección, lo tiene tan asumido como tenía su marido lo de las armas de destrucción masiva, y lo repetirá tanto como Acebes repitió “ha sío la ETA”.
En los foros de derechas el tema sigue, y claro, ya puestos, juntan lo de las trituradoras, con los gays y los catalanes, porque somos todos muy malos. Al hilo de este tema, siempre me he preguntado por qué la derecha no es capaz de defenderse sin insultar a destajo y sin miramientos, tan rápido se acaban los argumentos desde ahí? Por lo visto sí:
Lo mismo que tengo yo de homofogo es lo que tienes tu de hijo de puta, solo que además tienes el añadido de catalibán.
Lo de homofogo me encantó. No sé qué pensaran en Ca la Dona, donde han iniciado una campaña a favor del aborto libre y gratuito, después de miles de detenciones a mujeres y años de lucha por el derecho a decidir sobre el propio cuerpo.
Incluyen también un documento de autoinculpación (para hombres y para mujeres) que quieren enviarlo masivamente a los juzgados como acto político y simbólico. Está a bierto a todo el mundo, así que ya sabéis.