Abstinencia Vecinal
Después de un año como presidenta voluntaria de ésta mi comunidad, decidí convocar una reunión para informar a los vecinos que quería cesar de mi cargo y responsabilidad para con ellos.
Como hacemos siempre que hay algo de lo que informar, colgué el cartel en el ascensor, y cuál fue mi sorpresa al ver a los pocos días que “mis queridos vecinos” me habían dejado un mensajito, a la vista de todos, claro está.
Lo cierto es que me dio qué pensar. Primero por lo de “cabrones”, porque que yo sepa he cumplido con el cargo, todos los días de la semana, a cualquier hora intempestiva, he abierto la puerta para solucionar cualquiera de los problemas que se me han comunicado. Supongo que me ha molestado por el carácter voluntario de mi cargo, al que me ofrecí, pues no sé, por saber que las cosas se iban a hacer bien.
Pero lo que realmente me llamó la atención fue que el “paso de ir” actuó como insignia para más de un 80% de los vecinos, que se quedaron plácidamente en sus sofás, mientras cinco personas esperábamos con la esperanza de que bajaran los demás y con cara de estupefacción cada vez que alguno de ellos entraba corriendo al ascensor con el móvil enganchado a la oreja. Ni “hola” decían.
Tengo que aclarar que se trata de una promoción de vivienda protegida de alquiler para jóvenes, es decir, para que el lector se haga una idea más aproximada de la realidad de la escalera, en todos, en los 24 pisos que hay, habitan personas menores de 30 años.
Y luego se preguntan que por qué los jóvenes no votan, no participan y no se involucran en la sociedad. ¡Pero si ni siquiera les importa lo que ocurre detrás de su puerta!
No sé si soy demasiado idealista, pero lo cierto es que, hoy, siento una profunda y dolorosa decepción.
Para saber qué preocupa al pueblo hay que escucharlo… Y oir como habla de las nominaciones de Gran Hermano.
Déjales sin tele un día, y ya veras como corren a reunirse.
Aún así, creo que no se reunirían. La verdad es que es tan decepcionante que no tengo ni palabras.
Como diría mi madre, esto es la “Ley del embudo”. Trata de cuando uno recibe, recibe, recibe y no da.
Pues eso mismo, mientras me solucionen los problemas estupendo, eso sí, a mi no me pidas que te de nada, que te ayude nada o que me importe nada, porque no lo haré. A dónde vamos a ir a parar?
Al final de tu comentario le has dao, que diría un castizo. Sois unos cabrones simplemente porque les dejáis el muerto a los demás y es que hoy, eso de asumir responsabilidades se lleva poco. El compromiso, Ariadna, hoy en día, es casi metafísica.
P.D. La comunidad de vecinos es como la sociedad pero en pequeño.
Si tienes toda la razón, pero de verdad que me cuesta de entender tanto egoísmo. Y, qué harán cuando vayan a una comunidad en que no seamos tan voluntariosos (algunos) y les toque asumir el cargo por orden de piso? También llamarán cabrones a sus vecinos?
En mi comunidad funcionamos así, a año por rellano… Y el año que viene me vuelve a tocar a mi
En serio, tu déjales un jueves sin Gran Hermano, ya veras qué rápido convocan reunión de vecinos para solucionar el tema de la antena…