Aparca-maridos en L’Hospitalet
Pues eso, en mi ciudad ni más ni menos, el centro comercial GranVía 2, se ha inventado un nuevo servicio para los clientes: el aparca maridos. Ole, di que sí.
Se trata de un espacio (atención!) donde hay sofás, televisión y periódicos. Y los fines de semana se podrán seguir los partidos de fútbol y otras modalidades deportivas. Me pregunto si también hay cervezas, porque en ese caso seguro que más de uno se llevará hasta las zapatillas.
El objetivo del asunto es tener un espacio donde los hombres puedan “descansar y entretenerse” mientras las mujeres hacen las compras, que viene a ser lo mismo que meter a los niños en el chiquipark para que no se aburran. Pero vamos a ver… ya me parece triste que las familias pasen los fines de semana en los centros comerciales, para que encima los pasen por separado!
No sé si suena retrógrado, pero vamos, me ha parecido una idea horrorosa. Más o menos como ésta. ¿Qué pensáis?
La cosa cambia si ponen algunas play’s, azafatas, cervezas y panchitos!
Bromas a parte, no creo que tenga mucho exito. Si las mujeres han sido lo suficientemente persuasivas para “obligar” a su pareja a acompañarle al calvario de la compra en un Centro Comercial, pobre del infeliz que intente no cargar con las bolsas cual mula durante todo el itinerario (incluido el Women’secret).
Que dura la vida del sufrido marido!
Hay ciertas connotaciones en ese comentario que deberías tener en cuenta, especialmente en un ámbito político de igualdad:
1) Sólo les gusta a las mujeres ir a los centros comerciales?
2) Suponer hay que persuadir a tu pareja para “obligarla” a que venga contigo…?
3) De verdad te parece un calvario acompañar a tu compañera/o de compras?
4) Y, no te parece generalizar demasiado y mitificar la figura masculina al asignarle la función de burro de carga (pobre del infeliz que no lo haga)?
Quiero entender que el comentario está escrito en tono jocoso, pero en el fondo de mi conciencia feminista algo me dice que crees lo que has escrito. Ándate con ojo y no lo repitas delante de personas como Dolors Fernández o Raquel Querol, porque correrás el riesgo de perder algunas de las partes de tu cuerpo más queridas.
Salut!
Uy! Que susceptible estás.
Me parece que el sentido de mi comentario está claro, pero cada uno es libre de hacer las interpretaciones gratuitas que considere oportunas er intentar ver escrito lo que no hay.
No creo que deba “andarme con ojo” con nadie porque creo que mi concienciación sobre la igualdad de genero está fuera de duda (y es mucho más firme que el de muchas mujeres).
“Salut!”
Pd: Revisa el fondo tu conciencia feminista
Desde el punto de vista de un analista, el “aparcamaridos” es una opción de negocio lógica.
Vender no es simplemente poner tiendas. Tienes que ver quién son tus clientes, qué quieren y cómo lo buscan. ¿Sacrificar un espacio comercial para poner cuatro butacas y una tele? ¿Eso es rentable? Pues debe serlo porque no creo que lo hayan puesto para hacer la gracia sino para incrementar la rentabilidad de los comercios.
Si un porcentaje significativo de tu clientela potencial está en el centro comercial “a disgusto”, no sólo va a querer acortar la visita sino que va a transmitirselo a la persona que le “obliga” a estar ahí. El malestar se transmite y las ventas caen, pq un comprador molesto, cabreado o con dolor de cabeza gasta menos. Si en cambio podemos ofrecer al “disgustado” una opción en la que acomodarse, lo más probable es que la visita se alargue y las ventas sean más suculentas.
Fíjate que en ningún momento he hablado de género, sino que sólo he hablado de comportamiento comercial. No he hablado ni de ética ni de tiempo con una supuesta pareja. Simplemente de la optimización de recursos comerciales.
Fíjate también que en el escaparate no pone nada referente a maridos ni a género, sino que ha sido la prensa quién lo ha llamado “aparcamaridos”. Y dado que el objetivo principal de la prensa es vender (informar le sigue de cerca, pero siempre en un segundo plano y a una distancia prudencial), y que lo que mejor vende es la polémica… Pues saquen sus conclusiones, señorías.
En fin, que el feminismo es tan absurdo como el machismo. Cuando asumamos eso, podremos hablar de como nuestras diferencias entre generos nos igualan.
@Carlos: El tono de mi comentario tiene el mismo punto de sarcarsmo que el tuyo, a ver quien está más susceptible. Y mi condición feminista, pensaba que ya lo sabías, no es tal. Creo sinceramente que todos los -ismos son malos, y por eso siempre he abogado por la igualdad. No me veo con una camiseta lila y gritando “nosotras parimos nosotras decidimos”, no?
@Jordi: Muy interesante tu estudio de marketing, análisis completo!!
Lo cierto es que no me había parado a pensarlo, aunque tienes toda la razón, cualquier estrategia, por muy buena intención que parezca que tenga, tiene hoy en día un componente capitalista detrás. Qué lastima.
En cualquier caso sí que me parece que el tema se puede plantear desde una perspectiva de género, porque, aunque es cierto que ha sido la prensa la que le ha puesto el nombre, se trataba de un concurso que hicieron entre los usuarios del centro comercial, y esa fue la idea ganadora, la de un espacio para maridos.
Estoy en la línea de Jordi que la cuestión de género en este caso, es más producto de un tópico que podamos tener interiorizado o sencillamente estereotipado por los medios de comunicación. No creo que sea una mala opción comercial la de dar un sitio donde él o ella puedan estar entretenid@s mientras quien realmente tenga que ir al centro comercial haga lo que tenga que hacer.
Yo suelo ser bastante crítico con la actitud del feminismo ante el mundo tomando siempre el rol de víctima social como fruto de una herencia de otras épocas. La igualdad de género en determinados ámbitos, lo que son derechos de facto, tiene que ser una realidad y no el resultado de políticas de discriminación positiva que lo único que generan es más desigualdad.
Hola a todos.
Si no hay machismo y tópico machista en el cuartito de marras, que venga Dios y lo vea. Se supone, de entrada, que es mucho suponer, que es para maridos. Cuantas mujeres, esposas o compañeras van de compras con nosotros sin ser la opción de compra o visita la suya. Simplemente, por sentimientos, por cariño o comprensión, la mujer renuncia – y digo renuncia sin ser la palabra correcta, que sería mas aparca interiormente en ella- a la opción fácil del sillón y la caja tonta, con lo que en esta polémica, mi opción es que cada uno haga de su capa un sayo, pero el cuartíto me parece una manipulación que da asco.
Mirad chicos, lo único triste de todo ésto es que la pareja de una persona, sea él o sea ella, sienta como obligación tener que ir al centro comercial, porque si se va es o bien para comprar comida o cosas necesarias que ambos, junto con el resto de la familia lo necesitan por igual. Si no es por ese motivo,y es porque uno de los dos tiene que comprar un regalo a un amigo y/o amiga, en ese caso, si al otro no le apetece ir, es menos hipócrita hablarlo y quedarse en casa cómodamente, que ir al centro comercial para sentarse en una sala, porque entonces vas para acompañar a otras personas( las que están en esa salita )
Interesante post y intersante debate sobre el mismo. Teorias aparte sobre el lenguaje machista/feminista y sobre si es triste que alguien vaya a un centro comercial “obligado” lo cierto es que es una realidad que pasa a veces…ya me imagino a la pareja haciendo la compra en el “carreful” y luego separandose para que ella se vaya a mirar trapitos y a el se le caiga la baba viendo el partido de futbol! triste pero cierto.
Triste pero cierto. De ahí el intenso diálogo y el eterno debate de género, me temo.
Probablemente, más de una se olvide de recoger a su marido a la salida. Mientras él, zumbón y cervecero, hace el ridículo en el bar, ella quizá haya encontrado el amor de su vida en la sección de lencería.
Evidentemente, Ariadna, lo de aparcamaridos no es un alegato en favor del feminismo porque no promulga el concepto de igualdad de género, tan necesario en los días en los que vivimos.
Y precisamente el concepto no se sitúa del lado de la igualdad, porque nos deja a los hombres en una posición muy inferior a vosotras: somos incapaces de integrarnos en muchas facetas de la vida familiar; por ejemplo, las compras o visitas a Centros comerciales es una práctica integrada en la vida familiar que suelen ver con buenos ojos la mujer y los pequeños, independientemente del sexo. Somos los hombres los que, también en esa práctica, objetamos abiertamente; por ello, los que usemos ese tipo de servicios, estaremos expuestos al escaparate social de, “míralo, el típico marido insolidario y egoista”.
De verdad, es un flaco favor al género masculino, pero en ningún caso sale dañana la imágen de la mujer
Es un tema controvertido y lo seguirá siendo, pero también creo que es importante decir que en la puerta de este espacio sólo pone “Aparca2″, y así es, el otro día pasé por delante y lo cierto, es que, a pesar de toda la polémica, estaba lleno de mujeres con niños. Ni un solo marido cervecero, aburrido o cargado de bolsas.
Cómo lo explicáis ahora? No será que lo que falta son en realidad espacios de descanso en general?