El Hilo de Ariadna

Educación Social, Cultura y Sociedad

 

Va de Tetas

El tema hoy va de tetas. Si recordáis la encuesta, tras 82 votos la balanza no se ha decantado, así que puestos a elegir…

El caso es que ayer escuché la expresión “tetas ombligueras” y pensé en la cantidad de tipos de pechos diferentes que debe de haber. Cierto, he estado investigando y la verdad es que hay un montón. Pero claro, cada loco con su tema: en tetasx.com tienen un artículo sobre tipos de pezones realmente interesante.

Por su parte la cultura popular de este país, rica en refranes, frases lapidarias y sentencias de una profundidad sin igual, tiene un montón de referencias sobre el tema que nos ocupa, como por ejemplo: “Tetas de mujer, tienen mucho poder”, “Tiran más dos tetas que los bueyes de dos carretas”, “Ante la duda, la mas tetuda”, “Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre”, y al revés “Teta que cubre la mano, no es teta, sino grano”, “Por una teta no fue vaca”,… Asombroso. ¿Sabéis más?

También me llama la atención la cantidad de nombres que reciben, de una manera más fina se les llama mamas, ubres, busto, pechos o senos, pero en el lenguaje coloquial hay cientos de sinónimos. Se me ocurre: cocos, domingas, melones, globos, lolas, peras, perolas, … pero debe de haber cientos. ¿Cuáles conocéis?

Aunque la verdadera causa de este post, dejando al margen el análisis lingüístico, era la tipología y su uso, y sobre esto hay algo que no os dejará indiferentes. He encontrado en el blog de mimetist el post “Tetas…” donde se definen un gran número de tipos, con su nombre, características, cómo identificarlas, una descripción y hasta habilidades especiales de cada una de ellas. Magnífico, no os lo perdáis.

Por último os recomiendo “Las tetas más bonitas del mundo“, un corto espectacular, no es es sexual, pero si tenéis 22 minutos vale la pena verlo.

Categoría : erotismo, lenguaje
Abril 17, 2007
Opiniones : 5
 
 

El Suave Susurro de la Pobreza

Según Marcuse “Cada ser humano es producto de una inversión social; inversión en forma de alimentación, de cuidados médicos, de educación, de escolaridad. Esta inversión representa el costo social, el costo del hombre”.
Pueden ser muchos los factores que intervengan en el itinerario del transeúnte, unos de tipo personal como las enfermedades físicas o mentales y otras de tipo estructural como la limitada política de vivienda, los procesos salvajes de la urbanización, la insuficiente política de empleo, etc. Unidos los factores personales y sociales se produce una progresiva fragilización del individuo, llegando muchas veces a una situación de total abandono y desestructuración, dependiendo en el mejor de los casos de las instituciones benéficas para poder subsistir. Las personas sin techo o transeúntes son un problema social presente en todas las sociedades y en todos los momentos históricos.

Leo en Porsilasmoscas.net el artículo que da nombre a este post y que con el permiso de Daniel voy a transcribir en alguna de sus partes porque creo que no podría definirse mejor:

“Entre unos cartones, a las puertas de una de esas salas de cine viejas, frías y sin embargo acogedoras que han sido desmanteladas por la impersonalidad de los multicines, duerme un sin techo. En plena Gran Vía de Madrid pasa tan inadvertido como los turistas, entre otras cosas porque parece que duerme en su escondite, parapetado y sin hacer ruido, entre cartones viejos de la película Alatriste. Ya es casualidad.

En frente hay otro, y más arriba, una mujer morena como el hollín (o quizás de hollín), comparte acera sentada y con las piernas estiradas con otro vagabundo del desarrollo delante de una gran tienda de ropa a precios populares, de la hecha en China. Y muchos más, por todas partes, que enturbian paseos de domingo y amargan por segundos las compras incontroladas.

Los madrileños se quejan del aumento de la pobreza en el distrito Centro, con más indigentes y más prostitutas que nunca. Muy cerca, en Lavapiés, los vecinos protestan por la droga, la delincuencia… El caso es extrapolable a muchas capitales más. Son los desheredados de siempre, la chusma que apesta en los ayuntamientos y gobiernos. Los que no le importan a nadie, y a muy pocos en realidad de quienes decimos que nos importan.

Cada noche duermen 691 personas en las calles de Madrid, según el Ayuntamiento, aunque los centros de acogida no llegan al 90% de ocupación. Otras estimaciones, quizás más realistas, los cifran en 2.000, llegando las personas que no tienen donde caerse muertas (pero que no duermen en plazas) a las 4.000 o las 6.000, abanderando la representación nacional, de 30.000 seres humanos como tú y como yo. Dicen que los sin techo, los pobres y parias, huyen del centro hacia la periferia.”

Ante esta situación, me entero a través del Stralunato de Jacinto que en Toronto, un estudiante del Ontario College of Art & Design, Mark Daye, ha lanzado a las calles un grito en forma de carteles que, repartidos por la ciudad, advierten a los ciudadanos de esa realidad camuflada ya en su diaria rutina.

Los carteles imitan el aspecto de las señales oficiales de la ciudad y en sus mensajes se ofrecen datos locales sobre el problema de los sin techo o recomendaciones no exentas de cierta ironía, como la de mantener limpias las calles porque hay gente que duerme en ellas o llevar dinero suelto en el bolsillo para dar unas monedas a quienes andan mendigando.

A las autoridades, por supuesto, no les ha hecho mucha gracia la ocurrencia. Pero Daye asegura estar recibiendo gran cantidad de mensajes, que confirman la buena respuesta ciudadana a su campaña.

Categoría : política
Abril 16, 2007
Opiniones : 2
 
 

Participación y Proximidad

Hay personas que son eminentemente prácticas y otras que tienen una capacidad teórica asombrante. De estas últimas hay una en mi ciudad a la que admiro por encima de otras, especialmente, claro, en temas culturales. Ferran Farré, escultor (he encontrado su página web, aunque se declare poco amigo de las TIC), animador sociocultural y director de dos Centros Culturales de la ciudad, parece esa persona anónima que forma parte del tejido cultural de la ciudad pero que permanece en su parcela sin levantar mucho la voz, es sólo una apariencia.

Está claro que nadie es profeta en su tierra. Ferran es colaborador de la Diputació de Barcelona, pero además fue ponente de la redacción del Pla Estratègic de Cultura de Barcelona, y en otro tiempo promotor de la Asociación Profesional de Animadores Socioculturales (APASC). Y sin embargo en su ciudad no está en las mejores condiciones, pese a sus esfuerzos por incorporar nuevas tendencias culturales, aquí no se le tiene en cuenta todo lo que se debería.

Todo esto viene a que últimamente he tenido algunas oportunidades de poder hablar con él y de asistir a un encuentro con otros Técnicos de Acción Sociocultural (TASC) -mi actual ocupación- para poder compartir puntos de vista y experiencias, y la verdad es que después de escucharle aún me quedé con más ganas seguir escuchando.

El tema que nos ocupaba era sobre como unir la participación al concepto de cultura de proximidad. Aparentemente no se plantea como un tema complicado, porque dentro de cultura y dentro de proximidad incluimos inevitablemente conceptos como asociacionismo, participación, voluntariado, desarrollo cultural comunitario, educación, ciudadanía, mundo local… Pero el quid de la cuestión está en romper la idea un tanto enquistada de que las entidades son lo bastante representativas de la ciudadanía como para hacer políticas de proximidad a través de ellas.

Las asociaciones actualmente ya no representan a un conjunto de la ciudadanía suficientemente amplio como para que sea representativo de esa sociedad, el mejor ejemplo está en las asociaciones de vecinos, son la mayor fuente de conflictos con su propio barrio y es evidente que no siempre defienden los mismos intereses, a pesar de ser la cara de ese barrio delante de la administración u otras entidades.

La perversión de todo esto está en que aún a nivel político se “utiliza” la opinión de las asociaciones para acreditar cualquier acción de gobierno, la administración se aprovecha de la idea original del asociacionismo para respaldar sus acciones con la complacencia de la población, que en realidad no es tal, pero que como imagen es muy válida.

Pero no sólo los políticos lo hacen, otros agentes sociales y culturales también caemos en el mismo error. Las entidades son las primeras a las que acudimos a la hora de organizar o de movilizar porque es lo más sencillo. Las asociaciones son plataformas organizadas a las que es fácil acceder, aglutinan un número de gente, movilizan, actúan autónomamente y en ocasiones también coordinadas,… Al contrario que el “ciudadano base”, al que es complicado llegar, las entidades muchas veces “nos salvan el culo”. El ejemplo más claro serían los Consejos de la Juventud, al menos los municipales, donde participan jóvenes asociados (sobre todo a las juventudes de los partidos políticos) que no representan necesariamente al resto de la juventud y es prácticamente imposible encontrar a un joven no asociado.

Y sin embargo, sabiendo esto, los modelos no han cambiado tanto. Hay que plantearse otras cosas porque no podemos seguir entendiendo como participación al hecho de llamar a las entidades para que vengan a un acto. No. Sería igual que decir que los jóvenes consumen teatro cuando van a ver una obra con el instituto. Que vayan con el IES no garantiza ni que les guste ni que repitan.

Hasta aquí la introducción a estas reflexiones que Ferran nos destapó y nos ayudó a configurar sobre la realidad asociativa. Próximamente iremos aportando soluciones y posibles caminos a seguir ante la nueva realidad social y cultural en la que ya estamos inmersos y a la que hay que dar respuestas.

Categoría : cultura, proximidad
Abril 13, 2007
Opiniones :1